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19 / Mayo

Las fibras sintéticas son utilizadas habitualmente en los hormigones y los morteros añadiéndolos de forma homogénea con el fin de disminuir la figuración y aumentar su durabilidad y resistencia al impacto.

Es bien conocido que el hormigón de buena calidad no reforzado, que no tenga ninguna grieta  o pocas es capaz de resistir gran tensión. Debido a esta habilidad es bastante usado en el diseño de estructuras, sin embargo la frágil naturaleza del hormigón, a menudo impide su uso como material no reforzado porque las consecuencias de una rotura, en la mayoría de las estructuras, son probablemente catastróficas y progresivas.

Para tratar de no llegar a estas consecuencias ha proliferado el uso de fibras añadidas para el refuerzo del hormigón y  evitar que el hormigón pierda sus cualidades y que no se produzcan las tan temida roturas. La fuerza inherente de flexión del hormigón puede ser conseguida limitando las grietas del hormigón durante el montaje, polimerización y post-polimerización.

Las fibras para cemento son conocidas como fibras sintéticas, la mayoría de las grietas internas en el hormigón ocurren cuando este está en estado pastoso o semi-pastoso. El hormigón es, en este estado, demasiado débil para resistir los grandes movimientos de secado. La fuerza de flexión del hormigón puede ser asegurada reduciendo la incidencia de grietas durante el primer periodo del cual el hormigón de fija y se polimeriza. La adición de fibras sintéticas en el hormigón convencional reduce substancialmente el asiento de la pasta y formación de grietas, incrementando la resistencia del hormigón mientras está en un estado pastoso. La adición de fibras sintéticas permite al hormigón retener la fuerza de tensión prevista.